Fernándo Rincón. LOS INSTANTES DE ANTONIO DE AVILA . El Punto de las Artes, Junio de 2005.

antonio de avila

LOS INSTANTES DE ANTONIO DE AVILA POR FERNANDO RINCÓN, EL PUNTO DE LAS ARTES, JUNIO DE 2005


Que Antonio de Avila, ha venido haciendo una investigación entorno a la luz, es un dato conocido por nuestros lectores habituales. En su proceso, el color se ha hecho pintura por medio de cuyos matices se construye el cuadro. Líneas que sólo perfilan las formas esenciales dque la vista recoge, cuyos planos cromáticos se deshacen para plasmar la realidad, pasando por una elaboración mental a cuyo control se someten las pinceladas, generando composiciones íntimamente evocativas.

En sus cuadros, escasos de materia, la madera elegida como soporte embebe el pigmento, resultando una superficie seductora a la vista, a traves de la cual incita el tacto, alegando sensaciones y recuerdos personales. Sensualidad armoniosa que refleja un espíritu que pinta como siente, desde el amor al aciento que define los lugares.

Una gama cromática ligeramente tratada que se desliza dentro de la tonalidad esencial de la escena captada, como manifestación del espíritu del lugar. La belleza pausada de sus puertos, no oculta, sin embargo, la vitalidad que subyace. Aunque se  muestran vacios de personajes, conduce nuestra mirada a traves de ecocaciones que hacen volar la mente traspasando el lugar concreto para imaginar historias. Melancolía detivada de los grandes puertos del Norte, hoy en majestuosa decadencia.

Interesantes son, simismo, los paisjes, donde la NAaturaleza se pierde hacia el horizonte, desdibujada en simpes manchas vitales que conienen en su interior la vida en su sentido pleno. Y también vistas urbanas, donde líneas que sugieren se funden con el color para resultar una masa atrayente, donde el espectador reconoce sin ver la silueta de la ciudad. Tesuena en la retina la vitalidad vibrante de la ciudad, donde todo se agita con rápidos impulsos. La Gran Via es la pieza mayor de la exposición, un díptico donde la madrileña calle se deshace en la distancia revelando un movimiento intrínseco, para acabar fundida con el cielo, como imagen del corazón de la Capital, donde los trazos de la calzada proyectan la mirada hacia el infinito del lhorizonte que se esconde.

Es la luz su gran búsqueda. Luces esenciales donde la mirada se regocija a través de las pinceladas la superficie, reflejando, con estructuras sintéticas, lo que permanece en la memoria cuando los ojos miran con detenido interés, para recoger los instantes.


www.antoniodeavila.es